Rodeados de la naturaleza en su máxima expresión.
Los jardines del cortijo se abren al campo: praderas de césped, árboles de gran porte y rincones pensados para el cóctel, el aperitivo y la sobremesa.
Zonas de descanso con sofás y sombrillas, flores de temporada y espacio de sobra para que los invitados se muevan con libertad.


